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Mucho más allá de lo que pueda suponer la estacionalidad, las organizaciones pueden aprovechar momentos como el verano con el fin de fomentar las ventas de sus productos o servicios. Aunque algunos den por hecho que en este periodo vacacional “casi todo puede estar perdido», es posible convertir este tipo de momentos en oportunidades potenciales que, gracias al marketing, pueden convertirse en auténticas estrategias de marca para impactar de forma directa en los consumidores.

En los casos de los servicios más complejos e intangibles, este tipo de ideas puede suponer la implementación de nuevos impulsos comerciales a través de las siguientes líneas:

Fomentar el optimismo

Se trata de una época de alegría, colores y de muchas “salidas”. Por ello, la frescura puede llegar a ser determinante para lograr captar la atención. En este caso, los vídeos o creatividades divertidas pueden tener un mayor auge, además de saber ligar la idea con el producto que se intenta transmitir.

Sectores como los seguros y la abogacía pueden disponer de la oportunidad de reinventarse con nuevas fórmulas creativas. Por ejemplo: apelar a las ventajas de un seguro de vacaciones con vuelos largos; fomentar la posibilidad de que la persona disfrute de la playa de forma tranquila sin tener que preocuparse de sus cuentas; etc.

También es posible obtener un pequeño “filón” en todas las actividades de ocio que permitan entretener a los más pequeños de la casa durante el periodo vacacional.

Productos temporales

Para algunas marcas, sobre todo las que venden productos físicos, puede resultar más fácil desarrollar esta actividad. Sin embargo, de cara al resto pueden aprovechar determinadas oportunidades buscando la forma de enganchar a sus usuarios.

Por ejemplo, ¿es complicado para una asesoría atraer clientes tras la declaración de la renta? Quizás podrían vender algún “ebook” con las formas de ahorro de cara a septiembre, o bien, plantear cómo optimizar los gastos tras “la vuelta al cole”. Aunque este tipo de productos pueda tener un coste inferior, se podrían derivar ventas indirectas a través de una página web. Aquí también se podría añadir pequeños cursos online con la idea “aprovecha tu descanso para potenciar tu economía”.

Cambiar el enfoque

¿Cómo es posible impactar con determinados servicios en los que puede existir baja demanda en esta época? Un ejemplo muy claro pueden ser los gimnasios. Tres son sus momentos claves: tras la Navidad, antes y después del verano. Sin embargo, una tarea muy positiva sería crear bonos específicos para los turistas visitantes que puedan contratarlos por días, semanas o quincenas. Aunque se pueda pensar lo contrario, son muchas las personas que se desplazan hasta un lugar específico y, aunque también deseen seguir realizando deporte,  los costes “mensuales” dejan fuera a mucha gente. En el caso de disponer de un spa, sería otra línea de trabajo a potenciar.

De igual forma y siguiendo con este ejemplo, para conseguir captar la atención de los residentes, podría ser ventajoso apoyarse en la celebración de talleres específicos (por ejemplo los sábados), de fomentar las jornadas de puertas abiertas o incluso de desarrollar actividades en familia. Este ejercicio también podría desarrollarse para cualquier empresa por lo que sólo habría que necesitar una mayor disponibilidad para poder ejecutarlos.

Desarrollo de estrategias

Las acciones descritas anteriormente nos ofrecerían la opción de tomar el pulso a la competencia al considerar el verano como el momento vacacional de la mayoría de los trabajadores. Por tanto, este tipo de acciones pueden reportarnos muchos beneficios y ventajas añadidas con un impacto más directo y útil.

Si necesitas ayuda para reforzar tus ventas y aprovechar estos momentos, ponte en contacto con nosotros y daremos luz a esas ideas gracias a una estrategia de marketing personalizada.